Quizá no existan vínculos o quizá sí. La verdad es que siempre me he opuesto a los activistas radicales por parecerme una idiotez creer que se es dueño de “la verdad absoluta”. Cada día maduro más la idea de que los políticos radicales son unos individuos inmaduros que se aferran a cualquier ideología que les satisfaga sus deseos de poder y que les calme su ansiedad de controlarlo todo, en especial a sus semejantes, por parecerles que así imponen orden a la humanidad y frenan su actitud que va en detrimento de lo que es “el mundo”, que no es más que lo que ellos piensan, sin pensar que todos pensamos y formamos este mundo.
La revolución cubana fue el resultado de la mala gestión gubernamental y de los negocios que aumentaban la riqueza y paradójicamente aumentaban la mala vida.
Entrando Fidel Castro al poder se “consolidó” la idea de que América Latina necesitaba un Roben Hood para salir del sistema opresor dirigido por Estados Unidos, y más cuando los fusiles contaban con líderes como el “Che” Guevara que ofrecían discursos “categóricos, irrefutables y absolutos” que llenaban de emociones a quienes los oían por parecerle un heroísmo tal de libros de ficción.
La percepción de las necesidades de los ciudadanos no necesitan ser acogidas por un especialista en la materia (en caso de solo querer comprobarlas), cuando estas son demostrables, y definidas por quienes las viven. Descubrir que la Cuba revolucionaria es una jinetera adolescente, un guajiro mal comido, un artista sin escenario, una habitación para un viejo ruin, hoteles y playas solo para extranjeros ¿es más alentador que la necesidad en los tiempos de Batista?. Peor aún es palpar las necesidades del venezolano, que trabaja y trabaja en lo que consigue (porque no hay opciones de empleo) y le alcanza a penas para la cesta básica. Este país de contradicciones, donde se duerme no a la oscuridad de la noche sino a la oscuridad de la delincuencia, donde el despertador en las zonas populares ya no son los gallos sino los tempranos disparos indicando el comienzo de la faena y guerra por sobrevivir. Los servicios básicos solo se pueden catalogar de deplorables y la administración pública es penosa, ni hablar de las instituciones que cada día se prostituyen más a la voluntad del ejecutivo. “Pero así son los tiempos de revolución, tormentosos y agitados donde nadie debe perder la convicción de que pronto se verá la luz y la liberación de los pueblos “y unas cuantas estupideces más que no recuerdo. Así son los razonamientos de estos revolucionarios que sacrifican el presente por el futuro, futuro por cierto, que nunca llega por lo cual siempre viven un constante presente atrapados en la pudrición de su mismas ideas.
El país son las personas, son los recuerdos, son los sueños y anhelos. La libertad es la sonrisa de un anciano, la inocencia de un niño, la oportunidad del joven, la cultura; la libertad no es más que la tranquilidad de irse a dormir sabiendo que mañana va a ser mejor que hoy.
Cada día matan a un país que es parte del nuestro, se desasosiega una libertad que se nos escapa. Aun así, no sé si peco de optimista, pero creo que aquí queda mucho país.
Amanecerá y veremos…
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