Yo no poseo a ninguna mujer
Solo soy el viento que acaricia sus cuerpos
Un huracán en busca de libertad
Que hace del follaje una ceremonia sublime,
Soy un alma que se regocija con
Ese contacto divino donde el placer
Me embriaga, el placer nos embriaga
Y dibuja nuestra existencia
En la eternidad, sin dejar
Rastro más que el de la plenitud
De nuestros cuerpos.
El amor en nuestras vidas.
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